POLITIZARSE

Álex de la Iglesia es un ser entrañable con el que  podrías pasar horas charlando y gozando del vivir. Incluso  gente que no lo ha tratado le tiene cariño, más aún después de reconocer sus herrores, rectificar y dimitir como presidente de la Academia.

Sin embargo, en el conjunto de su proceso que tan bien ha descrito en los medios masivos, destaca un factor "asustante", que diría la ministra. 
Álex describe un proceso claro de politización, es decir, de compromiso como ciudadano, como compañero y como representante de una Institución gremial, a participar en los procesos de discusión sobre asuntos que afectan a lo colectivo.
Por el camino ha aprendido lo que significa enfrentarse al poder, o a los varios poderes, lo rápido que se olvidan las propuestas (como comprometer parte de los beneficios de las operadores de adsl en la producción de contenidos), lo absurdo que resulta reducir la red y personalizarla  en grupos de "los iternautas", entre otras muchas cosas.

Es humano el desgaste y el hartazgo, tanto como inocente y sintomático de toda una generación no enterarse de lo que es participar en lo colectivo,  siendo ya adulto.
Lo desmoralizante es el mensaje al final de su camino de esa politización: majetes vamos a dejarlo y volver a lo mio porque esto es muy chungo. 
No hay posibilidad de volver a lo de uno tras un poceso de politización. La protección en el ámbito privado resultará inhóspita tras participar de las necesidades colectivas. Ninguna comodidad material resultará confortable tras haber mirado sinceramente a los ojos del que vive a cielo abierto (o a raja pelá para no ser cursi). No hay lugar donde refugiarse cuando se teme a perder. No hay posiblidad política que se enfrente al poder que no pase por perder mil veces y seguir atacando. 

Sentirse en los margenes es rebelador y es comprensible el miedo que produce. Pero de algún modo, en la red, todos estamos en los margenes, y  la experiencia de ese poderoso espacio político no puede servir para claudicar y regresar a lo privado, como si nada hubiese pasado.
Hemos aprendido mas a subvertir la propiedad privada en estos años de internet libre, que en la obra completa de Marx.

Nosotros seguiremos por 8 semana en el cine Alexandra de Barcelona. A ver si aguantamos en Madrid una semana más., pese a la que está cayendo.

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